enero 25, 2007

Una reserva natural también porta el apellido: Vedado de Eguaras

Las Bardenas Reales están situadas en la depresión del Ebro, ocupan la parte sur de Navarra, en las cercanías de Tudela. El suelo y los montes de las Bardenas está compuesto por materiales blandos que son fácilmente erosionados por el agua, que forma profundos surcos en las laderas de sus montes y crea estrechas torrenteras de formas muy curiosas. La erosión y el arrastre de materiales ha rellenado valles creando grandes superficies absolutamente planas que rodean a las montañas con extraños dibujos provocados por la erosión. (Fotos bellísimas de las Bardenas Reales hay en http://www.turismoyfotos.net/bardenas/web/index.php).



El Vedado de Eguaras es una de las tres reservas naturales que posee las Bardenas Reales. Un circo de unas 500 hectáreas que conserva las ruinas del castillo de Peñaflor. El castillo fue construido en 1254, su objetivo la originó la frecuencia de las invasiones de los bandos aragoneses. El castillo fue gobernado por Martín Rodríguez de Argaiz, único que hemos hallado en el archivo de Comptos, del reino navarro, sin fecha determinada.

El Vedado de Eguaras se halla al N. E. de Valtierra, internado en las Bardenas Reales; y se reduce a un coto redondo con extensión de algo más de una legua cuadrada; anteriormente se denominaba de Peñaflor por el castillo de ese titulo allí enclavado, que parece se nombró antes de Mariblanca, sin que subsistan hoy los materiales que, no habiendo canteras cercanas, se habían utilizado en construcciones particulares. Por su borde oriental desciende un intermitente regatillo y su cauce recibe el nombre de Barranco de la Chopa. Completa la descripción del Vedado de Eguaras un manantial potable ajustado a las necesidades locales, varias corralizas para acubilar ganado, escasos cultivos, escasa riqueza forestal, terreno arcilloso y pequeña vegetación, abundando el cascajo.

Una anécdota:
Ha sido tierra de bandoleros, y en su vasta extensión tenían su guarida famosos bandoleros como "Sanchicorrota", cuyo caballo llevaba las herraduras puestas al revés para que no le pudiesen seguir. Tenía su guarida en una cueva cercana a Pisquerra, en la cima que lleva su nombre y que todavía se puede visitar. También es territorio de leyendas, como la que cuenta que cuando la princesa Doña Blanca se negó a contraer matrimonio con el príncipe de Aragón, su padre la encerró a pan y agua en la torre del castillo situado en el Vedado de Eguaras. Todas las noches, un pastor de Valtierra le llevaba queso y leche. Cuando Doña Blanca salió de la torre, le regaló todas las tierras que rodeaban al castillo, y por ello pertenecen a Valtierra.